ROTMAN COLUMNISTA

 

 

La nueva década llegó en medio de una crisis generalizada. Algunos, para zafar, buscaban trabajos extras, muchas veces ajenos a la profesión. Sergio no quiso ser menos, y aprovechó sus amplios conocimientos del mundillo musical volcándolos en una columna de la revista Rock & Pop. Llevaba por nombre ‘El rally nocturno’.

 

Mes a mes contaba qué estaba pasando con el rock en Argentina y el mundo, a partir de vivencias personales que algunas veces incluía a sus compañeros de banda. Así, el saxofonista cadillac, dejaba ver una faceta suya no muy difundida de buen redactor y conocedor.

 

 

A su vez, esta fue la época en que empezó a sobresalir dentro del grupo, mientras sus cabellos se iban ensortijando y el reggae comenzaban a ocupar un lugar de privilegio en su gran colección de discos. Era el principio de su integración a la cultura rastafari, en la que sus inminentes deadlocks serían solo una señal. El reflejo se vería tiempo más tarde en la inserción del costado reggae-punk en la música cadillac. Mientras tanto Sergio se ocupaba de no pasar desapercibido.

 

Aquí les ofrezco algo de lo aparecido en la revista Rock & Pop entre 1990 y 1991:

 

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EL RALLY NOCTURNO (Febrero 1990) Por Sergio Rotman

 

 

 

Estoy en la casa de mi amigo Cristian Marini, recuperándome de una terrible noche anterior tomando vasos de agua con hielo. Afuera 38 grados.

 

Sobre la mesa del living, ‘La Nación’ habla de aumentos, micrófonos y muerte. Al costado derecho de cualquier página puede leerse ’24 de enero de 1990’. ¡¡1990!! Eso suena como el principio de una película de ciencia ficción. ‘Space: 1990’...¡y no lo es!

 

Los ’80 han muerto y por suerte aun estamos aquí. Es inevitable caer en este tipo de comentarios vulgares.

 

En los ’80 nada cambió para que todo cambiara. Hasta el más dormido de los músicos del planeta parece haber despertado del sueño. Un mal sueño, sin duda. Tengo una ‘Melody Maker’ de 1979. Top of the Pops: The Clash, Specials, Blondie, Damnem y Talking Heads entre Fleetwood Mac, Barry Gibb y Pink Floyd. Ahora en 1990 las cosas están más claras. Stevie Nicks, los Bee Gees y el Delicado Sonido del Pedo sigue molestando en el top, sin embargo ni B.A.D., ni Special A.K.A. ni la increíble voz de Deborah llegan al Top 50... Mientras tanto David Byrne pierde su tiempo en un proyecto que ‘Los del Bohio’ y Milton Nacimiento ya realizaron con más éxito hace diez años.

 

Otra vez los malos han vencido a los honestos. En los ’80 no sólo se perdió la honestidad, sino que los buenos discos no son tan buenos, ¿entienden? Parece como si –con el correr de la década- la inspiración se hubiera ido diluyendo.

 

‘Combat rock’ es de 1982. Cuando salió todos dijeron ‘Puajj, lso Clash se vendieron’ y sin embargo ahora parece una obra de arte... ¡¡y es que en realidad lo es!!

 

‘Yoy wanna play mind-crazed banjo on the draggy-drag ragtime USA... go straight to hell, boy’

 

En los ’80 la gente perdió el gusto por la revolución. La verdadera revolución, la de los Crass y no la lavada revolución yuppie de U2. Todos atemorizado ante la posibilidad de que algún tirano los fusile en alguna plaza del mundo.

 

En Argentina, Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs fueron los verdaderos estandartes populares. Lo siento por los que crean en la unión de Fito y Spinetta como una revolución del arte popular (Spinetta componía mejor en 1973 y todos lo saben). Lo siento por los que creen en el popularismo guerrero de los Redondos. Una banda con buenas intenciones, pero su público no está motivado por las letras de Solari (¿quién se puede motivar con eso?), sino más bien por un compulsivo sentimiento sentimiento de marginalidad infundada. Esa gente es la misma que le dio la espalda a Todos Tus Muertos, la mejor banda de rock podrido del mundo, ya que TTM proponía una verdadera entrega, una repugnante pasión por lo ‘¡legal!’.

 

Los ’80 han muerto y aquí están los ’90.

 

Vamos a ver que pasa.

 

 

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EL RALLY NOCTURNO (Septiembre 1990) Por Sergio Rotman

Quería escribir algo acerca de reggae y ahora que pasó el fanatismo parece ser el momento indicado. Dos cosas hay que tener en cuenta: una es algo acerca de la mística de cierta música y la otra tiene que ver con la marihuana, pero vamos a dejar este segundo ítem para más adelante (el año 2025 para ser exactos).

 

“Un paso atrás y dos adelante, aquí en Babilón” (Max Romeo)

 

Me acuerdo de la primera escena de ‘Búsqueda frenética’ de Polansky. Está Harrison Ford con su esposa saliendo del aeropuerto de París, o un sitio similar. Es un día gris y lluvioso. Toman un taxi. De pronto, el tipo que maneja pone a los Culture cantando ‘Jah pret face’. El impacto es fulminante. La única escena descente de una bosta de película. Ese es el efecto que produce el reggae. Podés escuchar ‘jevimetal’ todo el día, pero cuando suenan los primeros acordes de ‘jah music’ es como si encendieran la mejor luz de la casa.

 

“I feel good, good, good, wonderful good” (U-roy)

 

Hace como diez años escuché por primera vez un disco de Peter Tosh. Para mis oidos acostumbrados a Gentle Giant, el sonido de ‘The rascal’ se asemejaba al de una tormenta de arena. Fue una extraña tarde de invierno en Buenos Aires. Ahora Gentle Giant me produce vómitos.

 

“¡¡¡Ireee!!!” (Grito popular)

 

Aprender a tocar un buen reggae es un buen desafío para cualquier banda. No importa si sos blanco, negro, gris o verde. Hay demasiadas reglas estrictas acerca del sonido y la forma. Es gracioso, pero cuando la rompés todo suena horrible, como si existiese un mandato divino que te obliga a aceptarlas.

 

“My daddy was a bankrobber” (Joe Strummer)

 

Pocas experiencias musicales resultaron tan exitosas como cuando los buenos punks se metieron en esto. The Cash realmente dio en el blanco con ‘Living in fame’ y ‘Armageddeon time’. Stiff Little Fingers también con ‘Roots, rockers, radicals and reggae’. La mejor época de The Police, Joe Jackson y Blondie, sin olvidar ‘Watching the detectives’ y ‘Chelsea’ de Elvis Costello. Todo entre 1978 y 1980. Una buena época para el rock y para el vino.

 

Ahora bien, juntemos algunos nombres:

 

Primero las bandas tradicionales: Aswad, Steel Pulse, Burning Spear.

 

Los dub-poets: Mutabaruka, Linton Kuesi Jonson.

 

Los DJ’s: Yellowman, Dillinger, Prince Jazzbo, U-Roy.

 

Los cantantes: Maytones, Gladiators, Culture, Mighty Diamonds.

 

Y las figuras: Pablo Moses, Big Youth, Bunny Wailer.

 

La variedad de estilos y de autores es asombrosa pero nunca se sabe bien por qué Bob Marley es el primer nombre. El músico tocado por las manos de Dios. No es que el hombre no estuviera loco, lo cual de hecho era cierto, sino que la cosa pasa por lo musical. Jamás escuché a nadie ‘controlar’ su propia música de la forma que Marley lo hacía en canciones como ‘Zimbabwe’, ‘Want more’ o ‘Kaya’. Cada vez que escucho estos temas tengo la misma extraña sensación: es la canción perfecta, la relación perfecta entre cantante, letra, banda y sonido.

 

“Soy amarillo como el queso” (Yellowman)

 

Algunas personas afirman que es imposible tocar cierto tipo de música fuera de su exacto lugar de extracción. Yo no pienso así. Ante la pregunta ¿tiene sentido tocar reggae en Argentina? Digo que sí, mientras lo hagas en argentino. En la contratapa de ‘La marca’ de Riki Maravilla dice, “El creador del reggae tropical” y últimamente pocas cosas son tan argentinas como Riki Maravilla.

 

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EL RALLY NOCTURNO (Diciembre 1990) Por Sergio Rotman

 

Los Angeles. La ciudad de la luz, el paraíso. Nunca te creas lo que dicen los dichos populares, Los Angeles es más bien un sitio ingrato, corrupto, poco amigable y profundamente incómodo para un latino sensible como el que escribe.

 

Lo que sí es cierto es que las mujeres están terribles y que todas parecen conejitas Playboy. También los autos merecen una mención.

 

El bar King King queda justo en la esquina de La Brea Blvd. Y otra calle que no me acuerdo y que arbitrariamente llamaremos San Antonio.

 

Fuimos a parar ahí después de una cena japonesa (puajj), matizada con ese extraño brebaje llamado sake, capaz de estimular a un muerto.

 

El King King en cuestión es un lugar limpio con propagandas de Cerveza Miller en la pared y una recepcionista (bah, la minita de la puerta) poseedoras del par de gomas más sexy que yo haya visto. La barra está en el centro y el escenario al fondo, al lado del baño. Mo hay humo y la gente habla poco.

 

‘Qué mejor lugar para vivir todo el día y toda la noche que un club de L.A.’

 

La verdad es que fue el sonido de la guitarra eléctrica que se disparaba desde el escenario lo que llamó mi atención. El sonido era reconocible para mí. Yo tenía los discos de los Blasters y sí, uno de los hermanos Alvin, fundadores de aquella banda, estaba ahí.

 

Fue fácil reconocerlo. El que estaba como ‘iluminado’ y no por la luz eléctrica exactamente. Me puse a gritar. Fui hasta la barra, me pedí una lata de un litro de cerveza australiana y me senté a disfrutar.

 

Todo eso sucedía un miércoles a la noche. La banda: ‘The Righthouse Rockers No Se Qué”. El Alvin era invitado y no te puedo explicar cómo toca. Blues como un negro, mezclado con punk reventado de Los Angeles. Los Blasters se separaron hace 3 o 4 años y pertenecían a la camada punkabilly como X, Gun Club o The Cramps.

 

‘OK ladies and gentlemen. We’ll be back in 10 minutes’. O sea que los tipos se iban a hacer un descanso.

 

(Ey, Sergio, ¿te acordás cuando andabas por Belgrano con lso discos de Gun Club y Blasters bajo el brazo, sintiéndote de otro planeta?)

 

El Alvin salió del camarín, se apoyó contra una pared, lata de Miller en la mano y se quedó ahí. Se lo veía bastante solo. Yo me acerqué medio temblando. El siguiente diálogo fue en inglés:

 

- Perdón, ¿vos sos... Phil Alvin?

- No, yo soy Dave... Dave Alvin.

 

Empezamos mal. Yo me quería matar.

 

- Bueno (seguí yo), ustedes dos siempre me parecieron iguales y además ya me tomé un par de éstas (señalé la lata) y no reconocería a mi madre.

- No te preocupes. Yo tampoco me reconozco a veces.

 

Zafé bien. Y mirando al tipo me di cuenta. Frente a mí: Mustang Dave Alvin, el que compuso ‘4th. of July’, ‘Long Black Cadillac’, y el mismo que toca el solo de ‘Eternally is here’ para Gun Club.

 

Mustang Dave Alvin, perdedor de Los Angeles, borracho de primera salida, guitarrista endemoniado. ‘Maestro’, le dije en español.

 

- ¿De dónde sos?

- De Argentina, el culo del mundo.

- ¡Argentina! -se rió-.

- Sí, estoy buscando tu disco solista y no lo consigo por ningún lado.

 

‘¡¡¡Dave!!!’, llamó el que tocaba el contrabajo, com odiciendo ‘a escena’.

 

- Me tengo que ir, ¿Argentina, dijiste?

- Sí, yo escucho tu guitarra desde Argentina ¿me firmás?

- Sí, un placer.

 

‘To Sergio, let’s tango, Dave Alvin’. Y chau.

 

Dos veces pedí autógrafos en toda mi vida. La primera cuando tenía 6 años, a un número siete de Boca que se llamaba Coch.

 

El segundo set de canciones era más rockero y la cosa se puso verdaderamente buena.

 

El tipo tocaba cada vez más fuerte, cada vez más explosivo, como si su vida dependiera de ello, ¿vio?

 

En algún momento decidí que ya estaba. Me paré al lado del pequeño escenario y con bastante mal gusto, por cierto, hice una reverencia. El tipo me contestó con un buen acople.

 

Salí del bar, me llené los pulmones con aire de Los Angeles y crucé la imaginaria calle San Antonio.

 

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EL RALLY NOCTURNO (Enero 1991) Por Sergio Rotman

 

25 de diciembre. Día de recuperación física de una noche seguramente agitada para todos. Yo me la pasé en el recital de los Decadentes tratando de zafar de la depresión general que genera la Navidad a nuestra vida, pero fue en vano ya que la cosa terminó bastante horrible.

 

A fin de año, a uno le pega por la reflexión y el replanteo, y justamente ayer noche venía pensando en las cosas que valieron la pena, las cosas que pintaron de azul el año para mí: el recital de David Byrne, un show con los Cadillacs en Rosario, la eterna voz de Deborah Harry, la cerveza del bowling de Martínez, el video de Dee-lite, Lou Reed, Adrián y Omar Shané, Los Mirlos (no los pájaros sino el grupo de cumbia), David Bowie en Buenos Aires (que a la gente no le gustó porque no saben apreciar las canciones y prefieren pasitos de baile y lucecitas), Tijana/México, un bar de Mexicali llamado ‘La Gran Compañía’, la música de Manchester, el muelle roto de Pacheco, ‘Twin peaks’ (la película de David Lynch), los Pixies... ¡los Pixies! Día y noche, dale que dale con ‘Bossanova’, su último disco.

 

‘Conozco a un tipo que ha dormido durante tanto tiempo que se podría mantener despierto el resto de sus días’ (Black Francis, Pixies ‘Dig for fire’).

 

Dos guitarras, bajo y batería para llevarte de acá para allá como un barrilete. ¡Qué tipo encantador este Black Francis! Matías me decía anoche ‘Si el cantante de los Pixies viviera en Buenos Aires, sería una vieja como todos nosotros y estaría en este mismo balcón tomando champán.”

 

Creé en lo que yo te digo: lso Pixies son la mejor banda del mundo. Sus canciones pertenecen a los ’90 de la misma forma que Syd Barret a los ’60, Neil Young a los ’70 y los Clash a los ’80, como si el sonido surgiera de sus instrumentos con mayor fluidez y coherencia. ‘All over the world’ es la canción perfecta para el Golfo Pérsico. Guerra, sangre y muerte. Es una sensación extraña, por cierto.

 

Vamos derecho a 1991 y Buenos Aires sigue sin matar a nadie. La paginita de atrás del suplemento Sí! Tiene cada vez menos grupos nuevos. Esto podría ser tomado como una bendición si no fuera por gente como Los 7 Delfines, que lo hicieron bien y aprobaron el examen.

 

Reflexiones finales de Navidad:

 

- El video de ‘De música ligera’ está muy bueno. Bien Cerati!

- Aguante Los Auténticos Decadentes (Chiflo, quedate)

- Bien para Spinetta por las versiones del disco en vivo. De todas formas, a ver si pudrimos un poquito la historia. Ya es hora, viejo.

- Al Pacino es el mejor de todos.

- ¿Viene Echo & The Bunnymen? Justo ahora que se fue Ian McCulloch… ?por qué no traen a una banda de reggae, malditos?

 

Bue... ya me voy a ir a tomar una sidrita que sobró de anoche, así que los dejo con una letra de Tom Verlaine, que es mi letrista de rock favorito. Feliz año, jah love!!

 

 

Querida Julia:

 

A menos que el destino nos otra vez,

Esto es lo último que oiras de mí.

Me pasé este domingo, uan tarde larga,

Congelándome en la casa de mi amigo,

Junto al mar.

Nosotros los hombres e ciencia, ya sabes...

He vuelto a investigar sobre campos magnéticos.

Es gracioso cuán atractiva puede ser la diferencia.

Mi sentido del error... no es tan importante.

La electricidad significa mucho más para mí.

Nosotros los hombres de ciencia, ya sabés...

Está nevando otra vez, parece que siempre está nevando.

Me senté a escribirte y hace frío

Afuera de mi ventana hay un árbol

Tan blanco que apenas puedo mirarlo.

Está tan tranquilo por aquí,

miro a través del vidrio a cosas tan bien definidas.

Por favor envíame mi abrigo de invierno

tan pronto como puedas.

Por favor envíame mi abrigo en invierno

Tan pronto como puedas.

Creo que no me queda nada más que decir.

Nosotros los hombres de ciencia, ya sabés...

Todo lo mejor,

Todo lo mejor par ti, Julia.

 

(‘El científico escribe una carta’, Tom Verlaine, 1987)

 

 

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VITO RIVELLI

Mayo 2003