Haciendo click aquí, podrás bajar un video exclusivo correspondiente a un festival de salsa en el Estadio Obras, en diciembre de 1994, donde Celia Cruz y su banda interpretaron Vasos vacíos con Vicentico de invitado. Fue la única ocasión en que hicieron juntos la canción en vivo...

 

Celia y Vicentico" en la grabación de "El ritmo mundial..." - Estudios Panda, Buenos Aires (5 de Septiembre de 1988)

 

 

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UN SIMBOLO DE LA COMUNIDAD LATINA EN ESTADOS UNIDOS

Adiós a la "Reina de la Salsa": a los 78 años murió Celia Cruz

 

Sufría un cáncer de cerebro que liquidó su ilusión de "morir cantando". Nacida en Cuba, vivía en Estados Unidos desde 1960. Su último hit fue "La vida es un carnaval", un éxito mundial.

 

 

    Hizo lo imposible, pero no pudo cumplir con su promesa de morir cantando y haciendo bailar sobre el escenario. Un cáncer cerebral tumbó a la cubana Celia Cruz en su casa de Fort Lee, en Nueva Jersey (Estados Unidos), a los 78 u 82 años, según se tome la versión oficial o la oficiosa.

    Caridad Cruz Alonso, habanera del barrio de Santos Suárez, festejaba su cumpleaños el 21 de octubre. Perdida entre trece hermanos tan descalzos como ella, le tocó la rutina de entonar canciones de cuna a los más chicos. Cantando en la calle para un turista se ganó su primer par de zapatos. Y ya adolescente se llevaba a su casa las tortas con las que la premiaban en concursos radiales.

    La gran oportunidad surgió en 1950, cuando Mirta Silva, solista de La Sonora Matancera, regresó a su Puerto Rico natal y Celia superó las pruebas de selección. No gustó de entrada su peculiar estilo, que levantó las quejas del público que llamaba a las emisoras. Pero el popularísimo conjunto confió en su sensibilidad y su swing, y se convirtió en miembro permanente durante quince años. En América latina, recorrida casi país por país, la conocían como "la guarachera de Cuba".

    En julio de 1960, la banda en pleno logró permiso para presentarse en México y decidió no volver a Cuba, por divergencias con el régimen de Fidel Castro. Un año después, la cantante se mudaba a los Estados Unidos y firmaba contrato para actuar en el Palladium Hollywoodense.

    En esa orquesta conoció al trompetista Pedro Knight, con quien se casó para siempre en 1962. Desde 1965 fue su representante, cuando Celia se lanzó como solista. Lo hizo con el mejor compañero posible: el percusionista Tito Puente, con el que grabó ocho discos.

    Los jóvenes hispanos de Nueva York la descubrieron en 1973 en el Carnegie Hall, cuando integraba el elenco de una opereta latina. El vestido llamativo, la voz electrizante fueron pronto una bandera de identidad de los inmigrantes. Celia Cruz, a su vez, terminó asumiéndose como estandarte del anticastrismo, que no dejó de practicar hasta último momento.

    Ya era famosa en 1974, cuando graba un álbum conceptual con el dominicano Johnny Pacheco. Flautista y arreglador, Pacheco tuvo la virtud de actualizar ritmos tradicionales que, en la voz grave y expresiva de Celia, se convirtieron en un disco de oro. Las nuevas grabaciones de la dupla fueron decisivas para asentar el boom de la salsa, un término que siempre despreciaron los músicos cubanos "de la isla".

    Desde entonces, el éxito fue una constante. Con los Fania All-Stars, un seleccionado integrado por líderes de grupos que grababan para el sello Fania, dedicado al género. Vinieron más giras —inclusive en Africa—, decenas de vestidos y pelucas extravagantes, centenares de conciertos abiertos con la contraseña de "¡Aaazúcar!".

    Participó en películas, como Los reyes del mambo y La familia Pérez, y también en telenovelas. Se sumaron 76 discos, veinte de los cuales le valieron discos de oro. Grabó con famosos y con desconocidos a quienes quiso ayudar, desde David Byrne hasta Los Fabulosos Cadillacs. Nominada quince veces al Grammy, lo recibió dos veces, la última el año pasado.

    Ya estaba afectada por un cáncer de mama que, a pesar de la operación, hizo metástasis en el cerebro. Se lo extirparon en diciembre pasado, pero nunca llegó a recuperarse. La bullanguera comunidad musical latina en Estados Unidos reaccionó a tiempo para hacerle el homenaje en vida en marzo, en una sala de Miami Beach. Su repertorio vibró en las voces de Gloria Estefan, Gloria Gaynor, José Feliciano, Gilberto Santa Rosa, Paulina Rubio, entre otros. Celia apenas pudo cantar.

    Pasó los últimos meses en cama. Esta semana, su esposo decidió ocultarle la muerte de su compatriota Compay Segundo. Ayer, las emisoras y los canales de Miami interrumpieron sus programas para anunciar su muerte. Allí viven 700.000 personas de origen cubano. Allí trasladarán su cuerpo, para rendirle tributo.

 


Postales de sus días argentinos

    Los Fabulosos Cadillac no podían creerlo: ¡Celia Cruz había aceptado la invitación para compartir un tema de su tercer disco, El ritmo mundial! Tarde pero seguro, fue el primer aterrizaje de la Reina de la Salsa en la Argentina. Antes de entrar en la rutina de la grabación, afrontó una seguidilla de entrevistas periodísticas, poco piadosa para los alrededor de 70 años que, se decía entonces, tenía.

    Profesional de una pieza, no perdió paciencia, compostura ni amabilidad. La misma actitud tuvo con los Cadillac en el estudio, donde comenzó a grabar Vasos vacíos con Vicentico, después de haber escuchado la canción sólo tres veces, con arreglos propuestos por ella.

    Volvió dos veces más. En 1997 compartió el escenario de Obras con Tito Puente y con José Alberto "El Canario". Tres años después copó sola el Gran Rex. Su afinación ya resbalaba, pero lo disimuló con gracia y simpatía.

 

 

 

Sibila Camps

Clarín

17 de Julio de 2003