Los Rayos caerán en el Bustelo
Gabriel Fernández Capello tiene el pelo revuelto, un buzo lleno de salpicaduras
de pintura y el cansancio de quien acaba de trabajar en una obra en
construcción. Con ese aspecto informal y desprolijo se mimetiza con el mundo
cotidiano.
No es una pose. El ex líder de los Fabulosos Cadillacs, conocido como Vicentico,
no se siente una estrella, ni le interesa serlo, a pesar de que el tema “Los
caminos de la vida” suene por todas las radios y confirme nuevamente el éxito de
su etapa solista.
“Para mí un disco no es todo. No soy sólo eso. Te diría que es una partecita de
mi vida, aunque me la paso componiendo canciones y me gusta hacerlo; tengo
facilidad para eso. A la vez intento que mis discos tengan algo fuerte que
decir, sino no tendría sentido hacerlo. Pero me pasan otras cosas más
importantes en mi vida, muy simples, como mi familia o estar en mi casa”, dice
con aire relajado.
Parece un tipo común, de barrio, como los que se juntan a jugar un picado de
fútbol una vez a la semana, seguido de un jugoso asado. Que está más pendiente
de la fiebre de su hijo Florián que de cumplir con los compromisos que le exige
el medio. Lo suyo es la música, componer canciones, actuar en películas de vez
en cuando y transcurrir en la felicidad que le brinda su familia: su mujer de
hace 12 años, Valeria Bertucelli, y su pequeño hijo Florián, de 8, que tocó el
acordeón en un tema del álbum.
La sonrisa es franca, pero tímida. Los ojos le relucen como rayos cuando algo no
le gusta. Puede sonar contradictorio o atractivamente incoherente. Igual, no le
preocupa demasiado lo que piensan los demás. Por eso puede incluir en su disco
cumbia, murga, rumba, bolero, canciones pop; tener un productor como Afo Verde
(hacedor de discos de Bandana o Teresa Parodi); encarnar a un perdedor en “Los
guantes mágicos”, de Martín Rejtman, o codearse en los escenarios con estrellas
del pop como Ricky Martin o Diego Torres. Todo lo disfruta. “Es mi elección no
escuchar lo que te aquieta, lo que te deja parado -afirma Vicentico-. Si me
pongo a escuchar todas las cosas que se dicen o atiendo los prejuicios de cada
sector, lo más probable es que no haga nada de lo que tengo que hacer. Incluso
no grabaría los discos que hago, y eso me parece triste, pequeño y muy
argentino”.
-En “Los rayos” hay una enorme variedad de ritmos. ¿Te interesa que no te
encasillen en un género?
-Tal cual. Pero también es lo que me sale, lo que me gusta por el momento a mí y
a los músicos que están conmigo. Toda la percusión es muy disfrutable, muy
entretenida de grabar y hay mucho color. En cada canción hay mucho caminito por
hacer. Pero esto tampoco es lo máximo que puedo hacer. Creo que podré ampliar
mucho más mi música en otras direcciones.
-De tu trabajo anterior dijiste que era un disco de canciones clásicas. ¿Con
“Los rayos” hiciste un cambio de timón?
-No, pienso lo mismo. Aunque este disco es un poco más certero que el anterior,
que era muy espontáneo, pero por otro lado era muy inseguro y la banda no estaba
afirmada con el vivo. “Los rayos” está más pensado, más laburado y mucho más
certero en cuanto a las canciones, a lo que dice, a cómo está tocado y a cómo
suena.
-¿Cómo fue el trabajo con Afo Verde, al que volviste a elegir como productor
artístico y que había sido criticado en tu primer álbum?
-No estoy de acuerdo con esas críticas. Es un prejuicio. Todo lo que salió en el
primer disco, donde participó Afo, es decisión mía. Entonces la crítica debería
ser hacia mí. Afo lo que hace es producir, escuchar, ayudar, ordenar bien. Todo
lo otro lo hago yo. Si el primer disco suena así, es porque yo quería ese
sonido. Soy una persona de 40 años y no voy a hacer un disco porque el productor
me lo diga. Trabajo con Afo porque me parece muy inteligente.
-¿El medio del rock es muy prejuicioso?
-No le echaría la culpa al medio o a la crítica, sino a todos en general. Somos
un país que vive diferenciando. En la música es muy claro. Rock, pop, pop latino
o no sé qué cosa, y cada tribu no se mueve de ahí. Lo sé, porque también fui
parte de una tribu y odié a otras. Hasta que un día me bajó la ficha de que lo
que estaba haciendo era una torpeza total. Ahora ni loco me pasa eso. Me cambió
la vida, y de verdad puedo escuchar cualquier música o disfrutar la canción de
cualquiera. Pero los prejuicios son parte nuestra. Por eso estamos
desencontrados y no nos entendemos. El tema “Las armas” habla de eso, que nos la
pasamos hablando y peleando y hay un mundo afuera que no vemos.
-¿Tuvo que ver tu hijo Florián en ese reencuentro con otras cosas de la vida?
-Florián tiene que ver en un ciento por ciento con todo lo que pasa en mi vida.
Cuando alguien tiene un hijo, todo se modifica. Algo le pasa. Para bien o para
mal. Momentos como el nacimiento o la muerte marcan para siempre la vida de cada
uno.
-Estas canciones tienen un espíritu melancólico que remite a esos dos momentos
tan definitivos como la muerte y el nacimiento.
-No sé si se trata de melancolía, porque ése es un sentimiento más de quietud,
depresivo y más de la cabeza. Pero en el disco hay tristeza, que para mí es un
sentimiento muy importante, tanto como la felicidad. A mí la tristeza me cambia
de lugar, me modifica en algún aspecto y te conecta con algo más infinito porque
es más humano. Todos tenemos tristeza por anhelar, por no conocer, por no saber,
por extrañar algo, incluso a veces por nada. Estás triste porque el día te pone
triste. En ese sentido hay algo de tristeza en el disco, como también te puedo
decir que es muy alegre. Es ridículo, pero podría decir que es alegre porque es
triste.
La frase que se le acaba de ocurrir le cambia el humor y lo divierte, a pesar de
que la dice con ese tono neutro con el que hablan los personajes de las
películas de Rejtman. El día es primaveral. Vicentico no tiene excusa para
sentirse triste. Se rasca la cabeza y dispara una definición final sobre su
estado de ánimo actual: “Estar triste es estar vivo y hay una alegría en hacer
cosas y estar movilizado. Es la mejor manera de estar vivo, haciendo cosas”.
Entradas
Vicentico, presentará los temas de su último disco solista “Los rayos”. Será
desde las 22 en el Auditorio Angel Bustelo (Centro de Congresos y Exposiciones,
Barrio Cívico).
Las entradas anticipadas se venden en los locales de Fácil Música y en la
boletería del Bustelo, y tienen un único valor de $25.
Nota: Diario Los Andes (Mendoza)
8 de julio de 2005