MUSICA:V FESTIVAL ARGENTINO EN MIAMI
Caribe con acento argentino
Doce mil personas se reunieron para la fiesta
de cada año en Miami. Esta vez brillaron el Flaco Spinetta, Soledad y Los
Auténticos Decadentes. Y cerró el festival, con vuelo, Vicentico.

A pesar de que por la tarde una fuerte lluvia tropical amenazó con aguar la
fiesta, los miles de argentinos que se acercaron el domingo al Bayfront Park
igual le hicieron el aguante a sus artistas durante el V Festival Argentino en
Miami. Los Auténticos Decadentes, Soledad y un mini-set acústico de Luis Alberto
Spinetta fueron los platos fuertes del show que a la medianoche cerró
Vicentico, acompañado por una banda numerosa, de fuerte acento percusivo, con la
que reformula en estos días el espíritu de los Cadillacs.
"Pensé con la lluvia que los brujos estaban trabajando tiempo
extra, pero por suerte el domingo descansaron", respiraba aliviado en la
madrugada del lunes el organizador del evento, Enrique Kogan, quien confirmó que
la concurrencia de este año no fue menor que la de la última edición, donde 12
mil personas bailaron con Los Piojos y Charly García. "Es que los argentinos son
increíbles, sin ellos es obvio que no hay festival posible", agradecía.
El desfile de camisetas de fútbol argentinas, sobre todo de
la selección, empezó al mediodía por los puestos de comida típica. Un campeonato
de truco amenizaba las charlas sobre las elecciones a distancia. Entre los
primeros artistas en desfilar por el escenario estuvo el baterista rockero Pelu
Rivero, nieto del cantante de tangos Edmundo Rivero, quien hace 4 años que vive
en Miami e hizo en el festival su debut como cantante. "Que nuestros hijos
sonrían porque hay un pan en la mesa o que la causa de muerte sea por
naturaleza", cantaba en Un pueblo descalzo.
Luego le tocó el turno a Javier García, un cantante español
radicado en Miami, conocido por la hinchada de Rodrigo como el artista del que
su ídolo se tatuó el nombre en su honor. García, quien estaría por firmar
contrato con Gustavo Santaolalla, armó un potpourri de canciones del bailantero
cordobés que todos festejaron, especialmente cuando le cambió la letra a Cómo
olvidarla para cantar un emotivo Cómo olvidarle. "Me las acabo de aprender, por
suerte el público las cantaba solo", bromearía luego en los camarines, mientras
recordaba a Rodrigo como a "un personaje extraño que estaba seguro que iba a
morir joven".
Cuando subieron Los Auténticos Decadentes, en su segunda
visita al festival "pero la más potente" de acuerdo al cantante Cucho Parisi,
todo en la platea era ánimo fiestero. Los Decadentes no se privaron de nada,
especialmente de tocar sus clásicos: Entregá el marrón, Vení Raquel y los hits
del guitarrista Jorge Serrano, Loco (tu forma de ser) y el himno punk Gente que
No, en tiempo de cumbia.
Desde detrás del escenario, se veía a los fans revolear sus
remeras como si fueran ponchos. Y esa acción futbolera se duplicó cuando la Sole
de Arequito cantó los primeros sones de Libre. Y no defraudó. Dos días antes, la
cantante había tocado por primera vez en un teatro de Los Angeles y la noche
anterior lo había hecho en West Palm Beach. Para el festival preparó temas de su
disco con Guarany, algunos valsecitos, unas cuantas chacareras, dos chamamés y
un par de canciones del disco Yo sí quiero a mi país para cerrar, junto a los
primeros fuegos artificiales, con Corazón americano.
"¿La gente? Una locura, súper bien, en Los Angeles y aquí.
Recién ahora decidí empezar a salir del país, y es difícil, es como empezar de
cero. Debí haber venido a Estados Unidos a promocionar el disco que me produjo
Estefan, pero no pudo ser. Estoy muy disconforme con el manejo de prensa de ese
disco, se gastó mucha energía y dinero pero no hubo retribución en cuanto a la
publicidad, fue un error de parte de la compañía y ellos lo asumieron. Igual,
debo reconocer que es el disco que me abrió las puertas", dijo Soledad después
del show, antes de emprender viaje a Buenos Aires, donde la esperan las
grabaciones de su telenovela Rincón de luz.
Le llegó entonces el turno al flaco Spinetta, quien subió al
escenario solito con su alma y una guitarra que enchufó antes de sentarse a
hacer unos pocos temas de vieja data. Vestido de manera súper sport, como si
viniera de entrenar o de un picadito (unos pantalones cortos sobre un jogging
rojo y una remera puesta al revés), primero agradeció que el Consulado de la
ciudad le haya otorgado el premio Leyenda a su trayectoria. "Se lo dedico a
todos los argentinos y se lo llevo a mi vieja, que es quien colecciona estas
cosas", aseguró antes de cantar Barro tal vez. Después entonó Las cosas tienen
movimiento de Fito Páez y cerró con Plegaria para un niño dormido, aclarando que
era una plegaria "para un niño iraquí dormido", en la única referencia a la
guerra (y la paz) que se haría en toda la noche.
El público, respetuoso aunque un poquito ajeno, lo animó con
el clásico "ole, ole ole, fa-co, fla-co". El músico hizo su minishow, agradeció
y desapareció, también para la prensa, como es su costumbre. Todo estaba
listo para la entrada triunfal de Vicentico.
En plan solista, el cantante consiguió algo que le fue
difícil conseguir hasta a Charly García el año pasado, y que se repite cada
temporada: sostener el espíritu alto al final de un concierto que dura más de 12
horas. Esta vez Vicentico —quien venía de tocar en Madrid, Barcelona y Puerto
Rico y arrastraba una angina europea— logró que buena parte de la asistencia se
quedara a la espera de algún guiño Fabuloso. Los animadores habían insistido con
que el ex Cadillacs tocaría Matador, pero él mismo lo puso en duda antes de
subir al escenario. Sin embargo, antes de redondear el show Vicentico lideró una
intensa versión de Matador que fue sostenida por los cuatro músicos del combo
percusivo La Chilinga, que incluye al ex baterista de Los Piojos, Daniel Buira.
"Está todo bien con tocar Matador, es una de las canciones
que he tocado siempre y que no tengo ningún problema en tocar, me gusta hacerlo"
le dijo Vicentico a Clarín después de su actuación con respecto al que
probablemente haya sido el único guiño "comercial" de un show en el que prefirió
poner el acento en canciones que la mayoría del público desconocía, pero escuchó
con interés, antes de emprender una masiva retirada...
Lejos de las elecciones
A pesar de que el diario local The Miami Herald promocionó el
festival como el lugar de reunión de muchos de los "100 mil argentinos" en
exilio económico en Miami, solo 2500 pasaron el domingo por el Consulado
Argentino de la ciudad y apenas 250 de ellos emitieron su voto.
Los músicos esperaron en vano que alguien del consulado
apareciese para sellarles los pasaportes. Soledad le dijo a Clarín que le
hubiera gustado votar (aunque no quiso confesar a quién) porque "el voto es una
buena manera de comprometerse con el país". Vicentico, en cambio, expresó que no
le importaba haberse perdido las elecciones, porque "en Argentina igual no
hubiera votado". Una frase que pareció tener consenso en varios treintañeros
escépticos a ambos lados del escenario.
Para despejar la duda sobre qué piensan esos miles de
argentinos anclados en Miami sobre el candidato Menem ganando los comicios y
pasando a segunda vuelta, no hizo falta ninguna transmisión satelital. Bastó el
abucheo general que recibió como escrache involuntario el cómico Martin Russo,
conductor del evento, al aparecerse en el escenario caracterizado como Carlos
Saúl.
Silvia Mestrutti
Sup. Espectáculos de diario Clarín
Martes 29 de Abril de 2003