"LOS
RAYOS" LO NUEVO DE VICENTICO
Canciones con
personalidad
La voz líder de los Cadillacs se afianza en su segundo album
solista
Tres opciones: 1) decepcionar, 2) confirmar lo hecho
anteriormente, 3) confirmar lo hecho anteriormente y potenciarlo. "Los Rayos" (BMG),
nuevo disco solista de Vicentico, recorre la tercera opción brevemente para
abandonarla por una nueva: la creación de su propia identidad.
Hoy podemos hablar de las canciones de Vicentico sin que
salte como un resorte la imagen de Los Fabulosos Cadillacs. En "Los Rayos" hay
canciones de Vicentico, y no del vocalista de los Cadillacs. Su ópera prima
resultó un paso intermedio, inevitable y necesario para marcar un camino
diferente al ska-rock-salsero que cultivó en el grupo. Aquel coqueteo inicial de
su primer disco con el bolero, la rumba, la salsa y hasta la murga hoy se
transformó en una sólida maduración.
En su nuevo trabajo discográfico Vicentico aborda estos
géneros con una alegre melancolía. Las doce canciones de "Los Rayos" son como
una ligera sonrisa que se mantiene en el rostro sin establecer claramente su por
qué mientras el oyente viaja por variados estados de ánimo. El disco se abre con
"Los caminos de la vida", una cumbia que pertenece al colombiano Omar Geles
Suárez y que confirma el olfato despierto del músico argentino por la canción
como formato de seducción. Tal como ocurrió en su primer álbum solista,
Vicentico decide entrometerse en canciones que no son de su autoría y la apuesta
vuelve a salirle bien. En aquella oportunidad el ex Cadillacs le daba un toque
caribeño y alegrón al bolero "Algo Contigo", de Chico Novarro. Ahora decide
hacer una versión de "Tiburón", un clásico de Ruben Blades que no cambia en su
esencia sino que adquiere un aire de solemnidad y respeto hacía un artista que
es clara referencia para el argentino.
Por más que "Los Rayos" tiene una poderosa y numerosa
instrumentación, principalmente en percusión y guitarras, aquí no hay muestras
de excesivo virtuosismo sino que todo está al servicio de aquella canción que
queda picando en la mente, del vicio sonoro, del atrapante sabor de un buen
estribillo.
Las restantes diez piezas son pequeños manifiestos de
alegría, reproches, tristeza, amor (desamor) y diversión. Repitiendo su buena
mano para saborear el bolero, Vicentico entrega "La Verdad", pero también decide
ir un paso más allá para coquetear con la bossa nova en "El barco". Hay
invitados que aportan a la particularidad y personalidad de cada canción: la
mexicana Julieta Venegas transforma su voz y acordeón en dulzura y sensualidad
en "El Tonto", su hijo Florián sostiene con el acordeón una pequeña parte de
ternura en "Los Caminos de la Vida" y Flavio Cianciarullo -ex bajista de Los
Fabulosos Cadillacs-otorga un gesto de pura amistad en "Tiburón". Aquí no está
la única referencia a su ex banda. "Las armas" incluye unos versos de "Padre
Nuestro" -tema que pertenece al álbum "Rey Azúcar"-, algo que se evidencia como
un guiño a la memoria.
Muchos de sus viejos y nuevos fans quisieron crucificarlo
cuando realizó un dúo con Ricky Martin en los MTV Latinos, cuando fue a cantar
al Unplugged de Diego Torres o cuando se asoció con el productor Afo Verde.
Ellos gritan "¡¡¡Traición!!!". ¿Traición a qué? No es malo vender y tampoco
procurarlo. Es malo, o en todo caso reprochable, traicionar aquellos principios
que permiten llegar al status de popularidad alto, es decir, las raíces
musicales que transforman a Vicentico en una figura primordial dentro de los
sabores sonoros puros de Latinoamérica.
Eso no sucede en "Los Rayos". Este disco es un gran "puchero"
de géneros musicales bien cocinados por alguien que obtiene con carisma, fuerte
personalidad e inteligencia buenas canciones. Eso es mucho, más si tenemos en
cuenta que el resultado llega por una ruta diferente a la ya recorrida con
éxito.
Gerardo Minutti
Diario El País (Montevideo)
31 de Julio de 2004